lunes, 19 de enero de 2009

La Princesa Que Quiso ser Libre - 12º Parte,:¡Desenlace!

Norberto, tras casarse con Gabrielle, pasó a ser el supremo rey de Birgandia y Triscod. Como era un gran territorio Norberto se fue a vivir a Birgard con Gabrielle y en Triscod dejó gobernando a su padre como rey consorte. Norberto mandó tropas de Triscod a Birgandia para que redujeran a los partidarios del antiguo rey (una de esas tropas es la que liberó a Fabrián) y el antiguo rey fue encarcelado para posteriormente juzgarlo.

Pasaron los días y Norberto estaba muy ocupado trabajando y apenas tenía tiempo de ver a Gabrielle, Norberto se pasaba las horas redactando leyes y poniendo el país entero en orden ya que después de dos dictaduras estaba el país hecho una pena. Gabrielle se sentía sola y pasaba los días vestida con su vestido azul leyendo libros, sólo veía a Norberto por la noche.

De esta manera pasó cerca de un mes y a Norberto se le presentó un inesperado problema: Norberto y Gabrielle todas las noches intentaban concebir un heredero pero ya llevaban un mes y poco a poco la gente empezaba a especular que Norberto era impotente y aunque parecía una tonteria había una ley ancestral que decía que en esos casos, si pasaba un año y no había herederos Norberto podría ser destituido del cargo d rey.

Fabrián llegó por fin a Triscod esperando ver a su amada pero cuando llegó el rey le contó todo lo ocurrido y con el corazón afligido y lleno de dolor y angustia partió hacia Birgandia, Fabrián estaba hecho un lío ... Gabrielle casada con Norberto ..., es verdad que él imaginaba que las cosas habrían cambiado ..., ¡pero no tanto!. Fabrián partió y fue y estuvo cerca de medio mes solo vagando por los bosques de Jelrod y pensando si debía volver a aparecer en la vida de Gabrielle o si debía olvidarla ya que ella también le había olvidado.

Tras pensarlo bien Fabrián decidió visitar a Gabrielle así que partió a palacio, no soportaba más su ausencia y aunque no la pudiera tener como esposa decidió que por lo menos podría tenerla como amiga. Cuando Fabrián apareció por palacio vivo todos se quedaron pasmados, era como si un muerto hubiera vuelto a la vida. Gabrielle al verlo se le cayó el alma al suelo ..., ¡estaba vivo!, una mezcla de alegría y tristeza a la vez la embargaron, estaba vivo pero ella estaba casada con Norberto así que ya no podría tenerle, ni él tampoco a ella.

Norberto sabía lo mucho que Gabrielle y Fabrián se querían pero también sabía que ya era tarde para ellos (no existían los divorcios) así que Norberto lo único que pudo hacer fue darle su hospitalidad. De esta manera pasó cerca de otro mes, Gabrielle y Fabrián pasaban mucho tiempo juntos ya que Norberto estaba ocupado reinando. Gabrielle y Fabrián intentaban controlarse pero se querían demasiado así que pasó lo que tuvo que pasar y para desgracia de los dos uno de los soldados que había sido designado por Norberto para escoltar a Gabrielle y que no pasara nada los pilló y se lo contó todo a Norberto.

Norberto no tuvo otra opción ..., la gente ya se había enterado (estaba reunido con los condes y marqueses de Birgandia cuando se lo dijeron) así que Norberto apresó a Gabrielle y a Fabrián y los metió en las mazmorras. Al pasar una semana Norberto consiguió que liberaran a Gabrielle alegando que Fabrián intentó violarla, Gabrielle tuvo que testificar ante un jurado y Fabrián tuvo que confirmar también que lo que decía Norberto era cierto y al final consiguieron liberarla. Norberto estaba muy enfadado con Gabrielle y apenas le dirigía la palabra y Gabrielle estaba muy triste porque se había dejado llevar por sus impulsos y había traicionado a Norberto, que tan bien le caia ..., Gabrielle se sentía mas sola que nunca.

Así pasaron un par de semanas hasta que llegó el día de juzgar al antiguo rey que para sorpresa de todos Gabrielle lo conocía, era Rudley, el rebelde que era enemigo de Fabrián. Norberto había designado un guarda que lo escoltaba día y noche para que no escapara, el guarda al llegar el rey (Norberto) le hizo una breve inclinación y ayudado por otros dos guardas más abrió la celda. Pero entonces algo horrible pasó, el guarda que pasaba día y noche escoltando a Rudley sacó una espada y se la clavó a Norberto que cayó muerto en el suelo y el resto de guardas que escoltaban a Rudley de repente se rebelaron y lucharon contra los guardas leales a Norberto obteniendo la victoria.

Gabrielle estaba ahí delante mientras todo esto sucedía y tras tomar el control Rudley la apresó y se la llevó consigo a una iglesia para casarse con ella y convertirse así en el legítimo rey de Birgandia y Triscod. Desde el principio todo había sido plan de Rudley, Rudley quería el poder pero al decapitar y sustituir al antiguo rey se dió cuenta de que si no se casaba con Gabrielle no sería un rey legítimo así que trazó un estratégico plan: Mandó a Fabrián una nota falsa de que los rebeldes necesitaban su ayuda, apresó a Fabrián y después declaró la guerra a Triscod.

Rudley sabía que en esta situación el rey de Triscod intentaría que su hijo, Norberto, se casara con la princesa para obtener derecho legítimo al trono pero no lo conseguiría hasta que Fabrián no desapareciera. Rudley sabía que Fabrián y Gabrielle habían ido a Triscod porque los rebeldes, al igual que el rey de Triscod, tenían espias infiltrados en todas partes. Por eso tras apresar a Fabrián simuló su muerte para que los espías de Triscod creyeran que había muerto y de esa forma facilitar la subida de Norberto y Gabrielle al trono.

Rudley sabía también que Norberto era buena persona y que no lo mataría, sino que lo encerraría y lo juzgaría por eso se aseguró de apostar hombres de su confianza vigilando las mazmorras antes de que fuera capturado, para poder matar a Norberto por sorpresa y así poder capturar también a la escurridiza Gabrielle, Rudley sabía que el rey no se dedicaría a cambiar a los guardas de sitio, había demasiados problemas para preocuparse por algo tan nimio.

Tal y como podeis ver el plan de Rudley era casi perfecto, pero no era perfecto del todo ..., ya que había una cosa que había escapado d sus planes: Fabrián. Rudley no esperaba que Fabrián fuera encontrado tan pronto y ahora estaba allí..., en una celda ..., Rudley pensó que hacer y tras pensarlo decidió matarle antes de casarse con Gabrielle así que dejando a Gabrielle al cuidado de uno de sus soldados cogió un arco y se preparó para dispararle...

Pero por desgracia para Rudley él no era el único que tenía aliados en los lugares menos pensados, Fabrián también tenía amigos por lo que cuando se disponia a disparar uno de los soldados se acercó rapidamente y sacando una espada mató a Rudley. La lealtad de los soldados de Rudley había sido comprada con dinero y altos cargos y viendo que Rudley había muerto los soldados no hicieron nada y liberaron a Fabrián.

Fabrián y Gabrielle se casaron al dia siguiente y juntos gobernaron Birgandia dejando Triscod en manos de su antiguo rey y fueron felices para siempre y comieron perdices y tuvieron muchos herederos y ...

¡¡¡¡FIN!!!!

lunes, 12 de enero de 2009

La Princesa Que Quiso ser Libre - 11º Parte

Fabrián se levantó muy temprano esa mañana, mas o menos un mes había pasado desde que Gabrielle se había recuperado. Gabrielle seguía durmiendo en la cama. Fabrián se paró un segundo a mirar como Gabrielle dormía, era cierto que parecía un angelito, Fabrián intentó guardar en su memoria su rostro ya que sabía que en más o menos una semana no la vería pero por más que quisiera a Gabrielle él era un rebelde y el plan que estaban gestando los rebeldes podría ser definitivo y necesitaban tanta gente como pudieran.

Fabrián pensó que para Gabrielle sería muy doloroso una despedida así que cogió lo que necesitaba y en una nota garabateó unas letras y la dejó donde Gabrielle pudiera encontrarla. En realidad Fabrián tenía miedo también de que la despedida fuera demasiado dolorosa para él y decidiera quedarse pero debía hacerlo, debía partir.

Casi a la salida del sol Fabrián salió solo y en secreto y se dirigió hacia el bosque de Jelrod, Fabrián estaba apenado pero sintió un pequeño atisbo de alegría al volver a Birgandia, a su patria. Rodeando Sarge entró en el bosque de Jelrod por el norte, el viaje estaba siendo muy tranquilo, sin apenas incidentes pero cuando llevaba un rato vagando por el bosque de Jelrod un par de guardas salieron de la nada y aprovechando el factor sorpresa lograron apresarle.

Tras el encontronazo Fabrián se encontraba encerrado en una mazmorra, no sabía donde estaba ni quien lo había llevado allí. Intentó forzar la cerradura, abrir la puerta a golpes pero no podía salir de allí, lo más extraño de todo es que nadie fue a visitarle ni a tomarle declaración ni nada. La celda no tenía ventanas ni rejas, Fabrián solo podía ver la pared de ladrillo con la que estaba hecha la mazmorra.

Todas las mañanas, por una pequeña reja que había en la puerta a ras de suelo le servían la comida, era tan poca que Fabrián creía que moriría de hambre, y así paso muchísimo tiempo, Fabrián estaba apenado, él lo unico que quería era ver a Gabrielle y maldecía una y otra vez el día en que decidió separarse de ella. Preguntaba a gritos que por qué y quien lo había apresado pero no había respuesta.

Así pasó ¿un año? ¿quizás dos?, Fabrián no lo sabía. Un día, Fabrián esperaba como cada día a que le pasaran la comida por la reja pero la comida no llegó, pasaron un par de horas y Fabrián se moría de hambre (no había comido nada desde el día anterior) hasta que de repente alguien abrió la puerta de su celda, ¡era un soldado de Triscod!, rapidamente Fabrián, aunque apenas tenía fuerzas, se lanzó contra él pero el soldado le explicó que no habían sido los soldados de Triscod, sino los de Birgandia los que lo habían encerrado y que precisamente un batallón de Triscod había descubierto esas mazmorras clandestinas y estaban liberando a todos los presos.

Fabrián quedó algo extrañado ..., los soldados de Triscod no podían entrar a Birgandia y muxo menos liberar presos ..., pero no tenía tiempo de preguntar, pidió un caballo y a galope tendido fue al palacio de Triscod a ver a Gabrielle, era lo único que quería hacer y por lo que había estado esperando todo ese largo año en la celda.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
El día de la gran boda había llegado... ¡¡Gabrielle estaba muy nerviosa!!, iba a darse en matrimonio a Norberto, no era el hombre de sus sueños pero por lo menos sería feliz con él y además salvarían a Birgandia de su nuevo e ilegítimo rey.

La boda fue al aire libre, había un montón de invitados, la mayoría de la realeza, que fueron a ver la boda y por fin llego el gran momento, Norberto estaba muy guapo con su vestido de gala pero Gabrielle estaba más deslumbrante aún, llevaba un vestido precioso azul que había sido cosido y hecho a medida para ella por 14 costureros que habían cosido dia y noche durante dos semanas. Toda la boda fue transcurriendo con normalidad y por fin llegó el gran momento de decir el sí quiero.

Norberto dijo el si quiero rápido, sin pensarlo, estaba muy seguro de lo que estaba haciendo pero Gabrielle, antes de decirlo, pensó en Fabrián y deseó muy fuerte poder casarse con él, recordó todos los momentos que había pasado con su Fabrián pero luego volvió a la realidad ... Fabrián había muerto y ahora Norberto era el hombre con el que debía casarse, pensando hacia dentro vió que no quería casarse con él pero también pensó que con la unica persona con la que quería casarse había muerto y que desde luego si tuviera que elegir a una segunda persona esa persona sería Norberto.

Gabrielle recordó su vida anterior, cuando obedecía las ordenes de su padre y se sentía atrapada, en ese momento le embargaba algo parecido pero esta vez era diferente, había una razón para hacer aquello así que Gabrielle dijo si quiero. Tras preguntar si alguien se oponía al a unión el sacerdote los declaró marido y mujer ..., estaba hecho, ya se había casado con Norberto.

lunes, 5 de enero de 2009

La Princesa Que Quiso ser Libre - 10º Parte

Los meses fueron pasando, Gabrielle seguía viviendo en el palacio de los reyes de Triscod y Norberto pasaba casi todo el tiempo con ella intentando que se sintiera mejor. Poco a poco los meses fueron pasando y Gabrielle, aunque seguía apenada, había recuperado un poco de su buen humor.

Gabrielle y Norberto se llevaban muy bien, a Gabrielle le caía muy bien Norberto, él siempre la estaba protegiendo y cuidaba d ella y además era una persona noble y honrada pero Gabrielle no estaba segura de si realmente lo amaba aunque eso no quitaba que le alegrara su presencia y que siempre que podía pasaba su tiempo con él.

De esta forma pasó cerca de un año cuando un mal día el rey hizo llamar a Norberto y a Gabrielle a la sala del trono. El rey les contó que en Birgandia, país con el que nunca había ya de por si una relación buena y estable, había habido un golpe de estado y que un nuevo rey había subido al poder.

Norberto y un poco Gabrielle también se alegraron de que eso hubiera pasado pero el rey continuó dando las noticias: por lo visto el nuevo rey es aun más despiadado que el anterior, hizo que colgaran al antiguo rey de una horca e hizo una procesión a lo largo de todo Birgard con el rey muerto ahorcado en la orca, pero eso no era lo peor ..., el rey de Birgandia había decidido declarar la guerra contra Triscod, toda persona que pudiera luchar había sido enviada a la guerra.

El rey les comentó que el nuevo rey debía de estar muy loco porque era imposible que con un ejército de gente completamente inexperta derrotaran a los aguerridos ejércitos de Triscod pero aun así el rey tenía miedo de que el nuevo rey tuviera algo escondido en la manga y además quería evitar la matanza de tanta gente en una guerra sin sentido por lo que le pidió a Gabrielle un gran favor ..., un favor que la comprometería de por vida: el rey le pidió a Gabrielle que se casara con su hijo, de esa manera Triscod podría acceder al trono de Birgandia (aunque hubiera habido un levantamiento el nuevo rey era un impostor, no tenía sangre real por lo que si se alzara un nuevo rey legítimo podría reclamar el derecho a gobernar sobre Birgandia destituyendo al otro).

Gabrielle se negó rotundamente ..., es verdad que iba a morir mucha gente pero ¡casarse! crazy.gif, era una locura ..., para Gabrielle la muerte de Fabrián estaba demasiado cercana.

El rey no paró de insistirle y al final Gabrielle abandonó la sala y se encerró en su cuarto. Norberto, que por si no lo habia dicho antes amaba a Gabrielle, se enfadó mucho con su padre porque el no pensaba que el fin justificara los medios y además estaba hablando de él y él solo aceptaría casarse con ella si ella quería, sino nada (las leyes para casarse en Triscod era diferentes que en Birgandia, en Triscod si ambas partes de la pareja o una de las dos no aceptaba casarse la boda no podía ser celebrada).

Norberto tras ponerle los puntos sobre las íes a su padre, fue a hablar con Gabrielle y le aseguró que no tendría que casarse si ella no quería, que nadie iba a obligarla, tras eso también se le declaró diciéndole cuanto la amaba y que él estaria dispuesto a todo por ella. También le dijo que le daría tiempo para pensar si se quería casar con él o no y que si no kería que seguirían siendo amigos.

Cerca de un mes pasó tras estos sucesos, Gabrielle estaba hecha un completo lio..., es verdad que no amaba a Norberto pero Norberto la trataría muy bien y con él no tendría problemas..., pero también muchas veces se descubría a si misma pensando en Fabrián, la verdad, no estaba preparada para tomar una decisión tan seria, y quizá nunca lo estuviera ... Pero por desgracia Gabrielle no disponía de mucho tiempo, el ejército de Birgandia se estaba congregando en la frontera con Triscod listos para atacar.

Así que Gabrielle se vió vista a tomar una decisión, decidió que no podría soportar ser la responsables de tantas muertes, y al fin y al cabo Norberto era un santo y la trataría bien y Fabrián había muerto así que Gabrielle accedió a casarse con Norberto.

La boda se celebraría en una semana en el jardín de los palacios de Triscod. Gabrielle estaba muy nerviosa, nunca antes se había casado y tras un montón de preparativos el gran día llegó.

lunes, 29 de diciembre de 2008

La Princesa Que Quiso ser Libre - 9º Parte

El principe Norberto entró en el cuarto de Gabrielle y tras una breve reverencia se ofreció a mostrarle el castillo. Gabrielle aceptó, estaba aburrida y Norberto parecía un chico simpático. Norberto llevó a Gabrielle por todas las dependencias del castillo y en mitad de los hermosos jardines de palacio se tumbaron y charlaron. Gabrielle se sentía agusto con Norberto, como él también era príncipe se entendían muy bien.

Así fue pasando la tarde y a la hora de cenar Fabrián y el rey se reunieron con Norberto. Gabrielle se lo había pasado bien con Norberto pero se alegró mucho cuando Fabrián volvió, cuando él no estaba la vida no era lo mismo. Tras cenar llegó la noche y Fabrián y Gabrielle durmieron en el mismo cuarto, bueno, no sólo durmieron pero eso es cosa de la vida privada de ellos xD.

A la mañana siguiente todo transcurrió con normalidad, el rey estaba pendiente de los asuntos del gobierno, como casi siempre, y Norberto pasaba todo el día pegado a Fabrián y Gabrielle, Fabrián hubiera preferido que los dejaran solos más rato porque pensaba que Norberto tramaba algo con Gabrielle, Gabrielle también quería estar más a solas con Fabrián pero de todas formas no le molestaba la presencia de Norberto y Gabrielle, como era princesa, entendía que Norberto tenía la obligación de ocuparse de atender a sus huéspedes, osea a ellos.

Más o menos en esa situación pasaron Gabrielle y Fabrián una semana hasta que una triste mañana Gabrielle se despertó y cuando fue a mirar donde estaba Fabrián vió que este no estaba en la cama, extrañada y alarmada se levantó y empezó a dar vueltas por la habitación hasta que encontró una nota "Gabrielle, ha ocurrido algo muy grave en Birgandia que requiere mi presencia, siento no haberme despedido pero pensé que así sería menos doloroso, quedate en palacio con el rey y el príncipe, sé que te cuidaran bien, volveré, siempre tuyo, Fabrián".

Gabrielle estaba muy preocupada y enfadada "¡se había ido sin decirle nada!, ¿cómo se atrevía a irse sin despedirse?", las siguientes semanas fueron muy tristes para Gabrielle, Gabrielle pasaba casi todo el tiempo en el mirador de palacio por si veía alguna señal de que Fabrián fuera a volver, con ella siempre estaba Norberto que intentaba animarla por todos los medios, aunque era inútil.

La relación entre Norberto y Gabrielle poco a poco fue mejorando, cada vez se llevaban mejor, Norberto, según veía Gabrielle era una gran persona, muy comprometido con los demás y con su pueblo, al igual que su padre, era una persona responsable y siempre cumplía las órdenes de su padre sin rechistar, lo que más le importaba era la felicidad de su pueblo, antes incluso que su propia felicidad y por eso Gabrielle lo admiraba mucho, sabía sacrificarse por los demás, no era nada egoísta.

Pero aunque Gabrielle había conseguido animarse un poco todo empeoró cuando pasó un mes: el rey hizo llamar a Norberto y a Gabrielle que, como siempre, pasaban casi todo el rato en el mirador, y el rey, intentando tener tacto le contó a Gabrielle que sus espías le habían informado de que Fabrián había muerto en una reyerta contra las tropas del rey de Birgandia. Gabrielle no se lo creía, ¡no podía ser verdad!.

Durante una semana y media Gabrielle estuvo llorando en su cuarto hasta que un día por fin Norberto consiguió que saliera de su cuarto y juntos fueron al cementerio de Triscod donde el rey había hecho que enterraran los restos de Fabrián que sus espías le habían traido. Y efectivamente, allí, en la cuarta fila de hileras estaba la tumba de Fabrián, era verdad, había muerto..., todas las falsas esperanzas que Gabrielle había estado guardando se desvanecieron ..., Gabrielle estaba muy triste, ¿qué haría ahora?, ¿cómo viviría sin Fabrián?, ¿qué sentido tenía la vida sin él?..., y por primera vez en toda su vida se arrepintió de haber abandonado el palacio donde feliz e inconsciente del mundo vivía con su padre.

lunes, 22 de diciembre de 2008

La Princesa Que Quiso ser Libre - 8º Parte

Fabrián y Gabrielle habían llegado a Triscod, Triscod era un país situado al este de Birgandia, Triscod era gobernado por un rey humilde y bondadoso que lo daba absolutamente todo por su pueblo, y eso se notaba ya que comparando Triscod y Birgandia parecería que en Birgandia todavía vivían en la prehistoria. No sólo había mejoras en Triscod respecto a Birgandia en cuestiones de salud y de medicinas sino también respecto a la arquitectura y a la cultura: en Triscod no había casi ninguna persona que no supiera leer y sin embargo en Birgandia lo raro era saber leer.

En Triscod además apenas había delincuencia y de hecho hacía ya varios años que la cárcel que había en Linconet (capital de Triscod) había sido cerrada y que en vez de la cárcel se usaban las mazmorras de palacio que eran bastante pocas. En resumen, en Triscod todo el mundo era feliz y todo era más o menos perfecto.

Fabrián y Gabrielle ya no tenían que esconderse así que cogieron el camino (en Triscod las ciudades estaban intercomunicadas por caminos empedrados por los que era muy fácil avanzar) que llevaba a la capital. Por la noche llegaron a Starle, una pequeña ciudad, Fabrián fue a una posada y tumbando a Gabrielle en la cama y durmiendo él en el suelo pasaron allí la noche.

A la mañana siguiente Fabrián fue a ver a un médico que había en la ciudad por si podía curar a Gabrielle. El médico, tras realizarle a Gabrielle un par de tratamientos dijo que la había estabilizado y que su vida no corría peligro pero que para curarse debía de ver a los médicos de Linconet (la capital de Triscod) ya que él no disponía de medios para terminar de sanarla.

Fabrián estaba muy animado ya que aunque seguía inconsciente el aspecto de Gabrielle había mejorado mucho, tras un par de días de andar Fabrián llegó a Linconet. Fabrián quedó maravillado, la ciudad de Starle le había parecido grande a Fabrián pero comparado con Linconet Starle no era más que una pequeña aldea. La ciudad de Linconet era majestuosa, estaba llena de grandes edificios hechos de los más ricos materiales y en lo alto de una gran colina se podía ver un gran edificio gigante hecho de piedra con dibujos y formas de plata y oro: era el palacio del rey.

La ciudad, como era costumbre de la época estaba rodeada por un gran muro donde había varias puertas, Fabrián, llevando a Gabrielle entró por una pero nada más entrar los soldados de la ciudad que custodiaban la entrada los detuvieron y registraron. De alguna manera parecía ser que los soldados de Linconet sabían que la princesa de Birgandia estaba en sus terrenos cosa que no era en nada insólita ya que el rey de Triscod contaba con una sofisticada red de espionaje extendida a lo largo del mundo conocido en aquella época para enterarse de todo lo que ocurriera.

Los soldados "detuvieron" a Fabrián y a Gabrielle y los llevaron al gran palacio real. Fabrián y Gabrielle fueron instalados cada uno en una habitación y fueron tratados como huéspedes. El rey de Birgandia hizo llamar a los más famosos y prestigiosos médicos de Triscod que trataron a Gabrielle y poco a poco Gabrielle fue mejorando.

Fabrián pasaba los días enteros sentado a los pies de la cama de Gabrielle esperando a que esta despertase, y un gran día, cuando habían pasado unas dos semanas ¡¡Gabrielle despertó!!, se encontraba algo confundida ya que lo último que recordaba era que estaba hablando con Berta. Fabrián le contó absolutamente todo lo que había pasado y Gabrielle, tras oir el relato y viendo todo lo que Fabrián había hecho por ella se lanzó a sus brazos y le besó.

Al día siguiente el rey de Triscod los invitó a todos a comer para celebrar la recuperación de la princesa, esa misma mañana también había llegado el hijo del rey, el príncipe Norberto que había estado cumpliendo una serie de encargos en el norte de Triscod.

Mientras comían Fabrián y Gabrielle le comentaron la intención de que ya que Gabrielle se había recuperado debían irse, habían decidido casarse y establecerse en una de las islas del mar de Este donde nadie los molestara (el mar del Este estaba situado al este de Triscod y se podía llegar a cualquiera de las islas partiendo desde cualquier ciudad costera del este de Triscod) pero al oir esto el rey dijo que eso era imposible, que Gabrielle todavía no estaba recuperada del todo y aseguró que podría recaer así que Fabrián y Gabrielle decidieron posponer sus planes y quedarse una temporada en Linconet, en palacio con el rey.

Esa tarde el rey insistió en hablar con Fabrián ya que le interesaba mucho los planes que tenían los rebeldes contra el rey de Birgandia y aunque Fabrián le insistió en que había desertado y ya no era rebelde no pudo hacer nada así que estuvo toda la tarde hablando con el rey. Gabrielle se quedó en su cuarto leyendo uno de los libros que había en la biblioteca real de palacio. Gabrielle estaba algo triste ya que el estar encerrada en su cuarto leyendo le recordaba mucho a su vida anterior, estaba deseando poder irse y casarse con Fabrián al que tanto amaba.

Mientras leía alguien llamó a la puerta, ¡era el príncipe Norberto!, preguntó si podía pasar y Gabrielle le dijo que sí, que pasara.

lunes, 15 de diciembre de 2008

La Princesa Que Quiso ser Libre - 7º Parte

La operación rebelde había acabado, por el cielo se extendía una gran humareda que lo cubría todo, los campos habían ardido llevándose todas las cosechas, Fabrián y todos los rebeldes trasladaron el campamento a lo más profundo del bosque. Los soldados del rey probablemente los estuvieran buscando por todo el reino pero allí en el bosque era muy difícil que los encontraran y aunque lo hicieran había vigías puestos en los alrededores por lo que de llegar alguna tropa hasta donde estaban ellos sería fácil trasladar el campamento a otro lugar del bosque antes de que se percataran de su presencia.

Fabrián pese al éxito de la misión estaba muy triste, Gabrielle se estaba muriendo, la hemorragia de la herida había parado pero ella había perdido mucha sangre y se estaba muriendo. Casi todos los rebeldes compartían su dolor porque querían mucho a Fabrián, pero no todos porque había un grupo de rebeldes encabezado por Rudley (otro rebelde) que odiaban a Fabrián, según ellos la rebelión iba demasiado despacio, lo que ellos creían que había que hacer era entrar a saco, tomar la ciudad y matar a todos los que se interpusieran en su camino, sin embargo Fabrián no quería que nadie resultara herido sino era necesario, de hecho ni siquiera quería matar al rey, sólo quería destituirlo.

Fabrián sabía que allí en el bosque, si se quedaba mucho tiempo lo más probable era que Gabrielle muriera pero tampoco podía salir del bosque porque los soldados del rey lo estarían registrando todo. Fabrián decidió que debía llevar a Gabrielle a Triscod (un país colindante con Birgandia) ya que allí se decía que tenían grandes avances en medicina por lo que seguramente de llevar a Gabrielle allí sabrían curarla.

Pasaron dos días y en estos dos días los rebeldes tuvieron que cambiar tres veces el emplazamiento de su campamento para que no los encontraran. Gabrielle estaba cada vez peor y para Fabrián lo más importante era ella así que aunque tenía obligaciones como jefecillo rebelde Fabrián tomó una decisión: aunque fuera un suicidio esa noche partiría con Gabrielle hacia Triscod.

La noche llegó y Fabrián se vistió de paisano y cogiendo una carretilla de la comida la usó para transportar a Gabrielle. Poco a poco mientras todos dormían menos los guardas Fabrián partió sin ser visto dejando una nota. Cuando llevaban una hora andando a través del bosque de repente apareció una gran luz, ¡el bosque estaba ardiendo! y el inicio del fuego parecía provenir del campamento rebelde.

También se oían gritos y peleas que procedían del campamento, Fabrián sintió pena por su gente pero había tomado una decisión así que continuo su camino hacia Triscod. Pasaron 3 días y por fin, sin apenas incidentes (era fácil pasar desapercibidos por el bosque) llegaron a la linde este del bosque. De donde estaban hasta Triscod había que pasar o por Sarge (una ciudad de Birgandia) cosa completamente descartable ya que no dejaban a nadie salir del país y además podrían reconocer a la princesa o por un un cenagal, al que llamaban "el Cenagal Maldito" ya que todo el que se había adentrado en él no había vuelto a aparecer, decían las leyendas populares que en él habitaba una presencia maligna que robaba las almas de aquellos que osaban ir.

Fabrián no era muy supersticioso así que no tenía miedo de supersticiones tontas por lo que dejando la carretilla a un lado (no podía cruzar el cenagal con ella) se adentró con Gabrielle en brazos en el Cenagal Maldito. Fabrián caminó durante un par de horas aunque sólo avanzó unos cinco kilómetros, debía avanzar despacio ya que no quería hundirse.

Tras seguir avanzando la ciénaga desembocó en un lago, era un lago sin nombre ya que nadie había entrado nunca en aquellos terrenos y había salido vivo para contarlo. Fabrián comenzó a rodear el lago pero entre tanto cayó la noche. Fabrián paró a descansar e intentó pescar algo para comer pero en ese lago sólo había pirañas. Fabrián pasó la noche en vela, no podía dormir, desde hacía un par de días tenía la sensación de que había algo o alguien que lo seguía y además estaba muy preocupado por Gabrielle que cada vez tenía peor aspecto.

Y entonces Fabrián oyó un ruido, ya si que estaba seguro: alguien los seguía, Fabrián sacó su espada y cuando lo hizo una flecha surcó el cielo, le pasó casi rozando y cayó en el agua, instintivamente Fabrián ladeó su vista hacia el lago y cuando lo hizo alguien se le acercó por detrás y atizándole con algo en la nuca le dejó sin sentido.

Fabrián se despertó, no podía saber cuanto tiempo había pasado ni donde estaba. Se encontraba en una especie de cobertizo, junto a Gabrielle, y dentro del cobertizo había 2 hombres que hablaban, como estaban hablando de lo poco que el "muchacho rubio" y la señorita llevaban encima supuso que eran ladrones. Aunque se encontraban en una especie de celda dentro del cobertizo los dos hombres no se habían dado cuenta de que Fabrián había recobrado el sentido así que Fabrián siguió haciendose el insconciente.

Tras otro rato de plática los ladrones decidieron que ya que les habían quitado lo poco que tenían, que apenas llevaban nada encima, y que ya que ni sus ropas tenían valor debían echarlos a las pirañas antes de que recobraran el sentido así que los dos hombres abrieron la celda e intentaron arrastrar a Gabrielle y a Fabrián al lago pero mientras lo hacían Fabrián los tomó por sorpresa y en un momento los dejó sin sentido a los dos.

Fabrián salió fuera del cobertizo con Gabrielle, por lo visto el cobertizo se encontraba en una pequeña isla en mitad del lago y atada al arbol había una barca así que Fabrián tomó la barca y cruzó el lago con ella. Y al otro lado del lago ¡por fin! allí estaba la frontera de Birgandia con Triscod. Birgandia y Triscod estaban separados por una enorme muralla de unos 20 metros de alto pero por suerte no estaba hecha de un material muy bueno y con un poco de dinamita era posible hacer un boquete por el que pasar, Fabrián sabía que iba a necesitar dinamita así que había cogido una poca del campamento rebelde, la puso y tras abrir un boquete Gabrielle y Fabrián consiguieron llegar a Triscod.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Scray, Parte 7: Persecución

¡BANG!. Nue se despertó sobresaltada, una bala proveniente de la espesura había cruzado el aire y se había clavado en el pecho del recién llegado que había muerto al instante. Un reguero de sangre cubría todo el suelo. Sin perder ni un solo segundo Nue agarró el bastón y cargando con Waller, que aun miraba de un lado para otro intentando comprender que estaba ocurriendo, se subió a una de las ramas de un árbol. Huir era inútil ya que el enemigo probablemente ya los tendría completamente rodeados y además, si echaban a correr las hojas de los matojos del bosque por los que pasaran revelarían su posición con lo cual lo único que podían hacer era ocultarse. “Con un poco de suerte”, pensaba Nue, “los hombres del fuego se impacientarán y se pondrán a tiro, es su naturaleza”. Pasaron varios minutos, una hora, dos …, pero todo el bosque se hallaba en silencio, ni si siquiera se oía el piar de los pájaros.
Nue, cuya paciencia empezó a llegar a su límite, decidió tentar al enemigo y agarrando uno de los frutos del árbol en donde estaba subida con Waller lo dejó caer al suelo. ¡BANG!, una nueva bala cruzó el aire partiendo el fruto que acababa de lanzar por la mitad cuando aun estaba en el aire: pic, pic, sonaron los dos trozos al caer. Nue se sintió algo aliviada al comprobar que sólo luchaban contra una persona, “de haber habido más gente el enemigo habría realizado varios disparos a la vez” pero a la vez le atemorizaba la excelente puntería de su agresor, no era alguien que les fuera a dar una tregua, al más mínimo fallo que ella o Waller cometieran podían darse por muertos.
¡BANG!, ¡BANG!, una de las balas rozó su mano, estaba claro que al lanzar el fruto al suelo le había desvelado su posición a su agresor. No disponían de más tiempo, Nue y Waller saltaron de rama en rama y de árbol en árbol esquivando, siempre por muy poco, las balas que su agresor les lanzaba desde una posición aún desconocida. Era inútil huir, no lograban despistarle. Nue, viendo todo esto, le indicó a Waller que se parara en uno de los árboles y cogiendo varios frutos del árbol en el que se encontraban los lanzó a todos los árboles cercanos, “el enemigo nos está disparando desde lejos, guiándose por el ruido que hacemos, de esta forma no sabrá adonde disparar”, explicó Nue a Waller. “Pero, ¿y si se acerca?, ¿y si decide disparar a todos lados?”, preguntó Waller temeroso. A lo que Nue, algo escandalizada por la ignorancia en esa clase de temas de Waller, replicó, “no puede disparar a todos lados, no acertaría y se le acabaría la munición. Y no creo que se acerque, podría habernos dado caza fácilmente por el suelo mientras huíamos, sin embargo ha preferido seguir disparando desde lejos, está claro que sea quien sea no es bueno cuerpo a cuerpo y por eso prefiere ocultarse ”. Tal y como pronosticó Nue, volvió a hacerse el silencio en el bosque.
Tras un rato, que para Waller fueron como siglos, Nue habló claro: “Waller, necesito tu ayuda, necesito que uses tu trozo de esfera para averiguar dónde se encuentra el tirador”, “¡¿Qué?!”, contestó Waller, “pero yo…,¿cómo voy a hacer eso?, la esfera no me muestra lo que yo quiero ver…”, “si no se donde está el tirador no puedo hacer nada”, contestó Nue, “pero, si consigues averiguarlo, puedo usar el bastón para arrastrarlo hasta aquí, inténtalo, no perdemos nada”. “Está bien”, contestó Waller y agarrando su collar se concentró.
“¿Qué es esto?”, se preguntó Waller, de repente ya no estaba en el bosque sino en un desierto, no había ningún oasis, ninguna montaña, nada, sólo arena por todas partes. De repente la luz del collar que llevaba al cuello comenzó a brillar y Waller comenzó a elevarse, cada vez estaba más y más alto y pudo ver que a lo lejos, a unos 100 kilómetros de donde se situaba, había una especie de edificio, parecía muy antiguo y medio en ruinas. “Waller, Waller, despierta…”. Se despertó, Nue lo estaba agarrando, “¡casi te caes!, ¡a ver si tienes más cuidado!”, le regañó, y pasando de un tono severo a un tono apremiante le preguntó “¿has visto algo?, ¿sabes dónde está?”. “No”, contestó Waller. “¿Y a qué esperas?, inténtalo otra vez” replicó Nue, “no funcionará…, nunca veo lo que quiero ver”, “¡eso es porque no te concentras!” contestó Nue casi gritando, “coge el trozo de esfera”, le dijo, usando ya un tono más amable, “no te concentres en la esfera, concéntrate en este bosque, en los árboles y plantas que nos rodean”. Waller hizo lo que Nue le dijo y la esfera comenzó de nuevo a brillar pero esta vez Waller, en vez de desmayarse, sintió como su mente se llenaba de información, información acerca de todo lo que les rodeaba. “Está allí, tras esa roca”, dijo Waller, “¿estás seguro?, preguntó Nue, “sí, completamente”, replicó Waller.
Nue, sin volver a preguntar nada apuntó hacia la roca, o más bien, hacía lo que había detrás. El trozo de esfera del bastón comenzó a brillar y se oyó un grito de sorpresa tras la roca. Con un giro de bastón atrajo al tirador hasta la base de árbol y con otro hizo que se estampara contra uno de los árboles. Nue y Waller bajaron del árbol y se acercaron al tirador. “¿¡Quién eres!?” preguntó Nue y con dos giros bastón lo retiró del árbol y volvió a estamparlo contra él. Waller, al mirarle la cara soltó un grito ahogado, ¡el atacante era un elfo!. “¡Habla, elfo traidor!” y está vez lo estampó contra una roca muy afilada que había por allí cerca. De la espalda del elfo comenzó a salir sangre a borbotones, sin embargo, este no mostró ni un solo gesto de dolor en la cara, permanecía en silencio. Nue, al ver la cara de estupefacción de Waller le contó que había elfos que, ávidos de de poder y de dinero o simplemente, temerosos de morir, habían jurado lealtad a Vaik y se habían pasado al bando enemigo.
“Está es la última vez que te lo pregunto, ¡Habla!”, y esta vez usó el bastón para doblarle una de las piernas hacia delante. Esta vez, el elfo sí que hizo una mueca de dolor, pero siguió callado. “Menuda pérdida de tiempo”, comentó Nue y cogiendo la pistola con la que el elfo les había estado disparando apuntó al corazón del elfo. “¿No irás a matarle, no?”, preguntó Waller asustado, él no había conocido la guerra por lo que todo aquello le superaba y aunque ya había visto morir a gente a manos de Nue nunca la había visto matar a sangre fría a alguien que estaba indefenso. “Hay que matarlo, si le dejo escapar volverá a perseguirnos y no podemos llevarlo con nosotros, yo tampoco quiero tener que matar pero no hay otra opción” y tras un “no mires si no quieres” Nue disparó el arma.